miércoles, 16 de noviembre de 2011

Kiosco FMI

He visto en estos años crecer el asentamiento, acercarse a la vía, al punto de que algunas ventanas reciben el viento originado en el paso de los vagones.



Durante años levanté la vista de mis libros, para satisfacer la curiosidad de conocer un mundo tan cercano geográficamente, y tan ajeno.



Supe que la chica que vivía en la casilla con techo de chapas naranjas -¿de dónde las habrá sacado?- se llama Emilia, desde que hizo de su cuarto un kiosco: el “Kiosco Emi”.



No pocas veces me angustié al ver a chicos corriendo en algún playón, jugando y riéndose. Qué contradicción ponerme triste al verlos contentos.



Es que no podía dejar de pensar que ese rato es una isla en un mar de hambre, enfermedades prevenibles y violencia, y que en el horizonte hay un futuro pobre.



También es curioso angustiarse por un hipotético futuro pobre de otros, cuando mi presente de bienestar material, es una suma de desdichas.



Hoy me llevé una sorpresa, al ver que la pared de la casa donde funciona el kiosco había tenido algunos retoques de pintura. La leyenda de letras negras que promocioanaba el kiosco seguía ahí, pero quizá por un exceso de brocha gorda, o quizá por una política de expansión y diversificación de actividades de los organismos multilaterales de crédito, el frente de la casilla de techo de chapas naranjas da cuenta de que, ahora, el establecimiento se llama “Kiosco FMI”.



¿O será que muestran con orgullo las obras que sus políticas contribuyeron a construir?

6 comentarios:

  1. Me gustó esa contradicción que siente uno entre sentirse mal y verlo bien al otro. Vivimos en un mundo muy materialista en el que el frenetismo laboral nos lleva a creer que lo material es tan importante.
    A veces los nenes juegan en el subte, hacen travesuras y las viejas mala onda les gritan indignadas. Ese mínimo momento de felicidad destruido además entre vagones transcurre su vida, su niñez.
    Muy buen cierre, es tan difícil escaparle al capitalismo.

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  2. ¿Usted dice que se decidieron a firmar la obra?
    Me gusta lo suyo, que pese a los años, siga viendo lo que mira, y que no se acostumbre.

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  3. ¡Maestro! Un gran relato -o debería decir retrato- del movimiento cotidiano, de los diferentes mundos que andan sobre, bajo, cerca y un poco más lejos de la vía. Siempre un gusto leerlo, con esa característica habilidad que hace desaparecer las palabras, y uno simplemente vive una historia de 50 segundos :)

    Lamentablemente los asentamientos crecen.. yo no sé si es por la miseria, la mala administración familiar, porque la pobreza "se hereda" o porque simplemente la mucha gente busca en la Capital Federal una prosperidad que no hay más que para algunos pocos... Esperemos que aunque sea de a poco podamos ir cicatrizando estas heridas sociales, hace falta muchísimo. ¡Saludoss!

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  4. Excelentazo, che! Muy bueno. Saludos.

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  5. Gracias a todos por pasar! y por los piropos literarios. Abrazos.

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